La gala de los Oscars ha dado mucho que hablar y la bofetada que dio Will Smith ha puesto un problema en boca de todos. La enfermedad que sufre su mujer, Jada Pinkett, representa tan solo un pequeño porcentaje de quién padece los efectos de la alopecia. Esta patología la sufren el 42,6% de los españoles según un estudio realizado en 2011 por la empresa Trypadvisor. Nuestro país se sitúa tan solo detrás de Republica Checa lo que nos coloca en el segundo país con más calvos del mundo. Si bien son datos antiguos, los países con mayor índice de calvicie son europeos y Estados Unidos, por lo que podría tratarse de un problema genético.
El tabaquismo, la alimentación y la genética causan alopecia
La alopecia genética o androgénica es la más habitual. Hasta un 90% de los casos sufre la caída del pelo debido a causas genéticas y hormonales. El exceso de la enzima 5-alfa-reductasa provoca que se sintetice más dihidrotestosterona, un producto de la testosterona, de lo normal. Esta ataca la raíz de los folículos pilosos, debilitándolos progresivamente hasta que mueren y provocando que el pelo no vuelva a salir nunca más.
Además de la base puramente genética, distintos hábitos alimentarios pueden ser la causa de sufrir alopecia. El hecho de que en España se consuman alimentos grasos, embutidos, sal, azúcares y alcohol afecta a esta mayor prevalencia de la alopecia. En los países asiáticos, la dieta es a base de legumbres y verduras, lo que favorece el fortalecimiento del pelo.
Aunque el consumo de tabaco se ha reducido en los últimos 5 años, España sigue presentando unos altos índices de tabaquismo. Según datos de la Asociación Española Contra en Cáncer (AECC) hasta un 23% de la población es fumadora habitual y el tabaco provoca alrededor de 50.000 muertes al año. El tabaco guarda una relación directa con la alopecia pues disminuye el riego sanguíneo en los capilares del cuero cabelludo potenciando la caída del pelo.
Tipos de alopecia
Además de la alopecia androgenética, más común entre los hombres, existe la alopecia areata. Esta enfermedad suele darse en patrones femeninos y se trata de una patología autoinmune, en la que las defensas del organismo se confunden de enemigo y comienzan a atacar al folículo piloso. Este ataque genera una inflamación en la raíz del tallo piloso, interfiriendo en su crecimiento y renovación. Estos folículos inflamados no generarán cabellos, por lo que en las zonas afectadas veremos áreas sin pelo o calvas. No existe un patrón concreto, sino que puede darse solo en una zona de la cabeza o en todo su conjunto. También puede afectar al bello corporal, a las cejas y las pestañas.
Otros tipos de alopecia son: la alopecia traumática, producida por traumas físicos; alopecia difusa, asociada a algún tipo de desencadenante como estrés o procesos febriles y la alopecia cicatricial que suele ser irreversible porque existe daño, malformación o rotura de la estructura folicular.